miércoles, 3 de febrero de 2010
Saber y poesía
De la poesía y la filosofía como sinónimos ( uno de no sé cuántos )
(a la sabia Teodora y al sabio Salomón... de ambos se bebe aún, pues)
Cierta vez me preguntaba un amigo filósofo cuál sería la mejor manera de acercarnos a “la realidad”, a “la verdad” de las cosas, a su esencia. Después de un par de apretujones al mentón, como si éste fuera la ubre de la que saldría galactificado el pensamiento, le digo: sin duda, la poesía.
Por supuesto, no fue de fácil digestión tal atrevimiento. Sería como decirle a un médico tradicional que una mixtura de yerbas cura tal o cual enfermedad grave. O sea: uno quiere que le respondan las preguntas realmente importantes siempre dentro del mismo esquema de valores que uno maneja, dentro del mismo código en que se comunica o, más general, dentro del mismo enfoque epistemológico, lo que conlleva un riesgo múltiple, del que sólo se me ocurre mencionar un aspecto mediante una frase de Einstein que más o menos decía que “no se puede tratar de resolver un problema con las mismas herramientas que se usaron para crearlo.”
Ello es, sin duda, uno de los subproductos perniciosos (si no el más) de nuestro sistema formativo tradicional. Por mejores que sean las intenciones, las prédicas que se propaguen a los 4 vientos, la idea ha seguido siendo la misma: crear imitadores, simples repetidores de matrices epistemológicas. De vez en cuando alguien se rebela (a veces inconscientemente) y se atreve a mirar esa realidad con otros anteojos.
Otro aspecto interesante es el de subirte la falsa autoestima cognitiva hasta un nivel en que piensas que te la estás comiendo cuando repites a pie de letra alguna formulación teórica, algún enfoque de la realidad siempre ajeno, siempre lejano. Usualmente este parafraseo o esa traducción casi sintáctica (pocas veces semántica, mucho menos pragmática) no es más que un patético uso de términos recién aprendidos, que no tengo idea de qué significan, pero que suenan bien en un congreso o entrevista.
Alguno que otro se atreve a proponer un término nuevo o funda diccionarios y gesta descripciones simbólicas de realidades que antes se habían pasado por alto. En el mismo descriptor podemos ubicar al filósofo y al poeta, como fundadores de maneras de entender la realidad, de nombrarla y por ello dar el primer paso en la fundación de esa realidad. Como pioneros, los realmente poetas y los realmente filósofos, en un territorio tal vez lleno de pisadas pero sin rumbo.
Se funda la realidad nombrándola y armando con los nombres el órgano, el cuerpo que cobra vida con el soplo del entendimiento una vez éste se hace colectivo.
Cuando la filosofía y la poesía se sientan como sinónimos, en ese momento, se habrá abierto una puerta de inimaginable horizonte.
posted by JUANCHO SOTILLO @ Wednesday, April 18, 2007
4 Comments:
Hernán Rubin said...
Gracias, Juancho. Te he encontrado porque había olvidado quién era la Sabia Teodora. Mi padre solía contarme que "Dice la Sabia Teodora a la Doctora de Oriente...", pero olvidé lo que una dijo a la otra, y no encontré en Google quién era la tal Doctora.Gracias por tu "Epistemología". ¿Has leido "La invención de lo real", de Gilberto Merchán, Caracas: Editorial IPASME, c. 2003?Bastante coincidencial contigo. De nuevo, gracias. Soy docente/investigador, Hernán Rubin, en Caraballeda, estado Vargas, Venezuela.
stranger said...
Hernan ¿recuerdas las noches an medio de la King's Road conversando de cine con tu amigo español?
Hernán Rubin said...
Sí, te recuerdo, José María González Zubiaurre, te recuerdo y te extraño, fuiste, quizás, mi mejor amigo entonces, fuiste el único de mis amigos en Londres que asistía conmigo a los exámenes que se nos hacía en las muestras de las películas que hacíamos como ejercicios correspondientes en la carrera de cine. Ayer recibí un TWITTER tuyo y lo respondí, y he estado pendiente de ver si hay respuesta. Desde hace algunos días tenía este llamado aquí en el blog y en ningún momento pude imaginar que allí había un mensaje para mi. ¿En dónde estás, en Santoña? ¿En Inglaterra? ¿Qué es de Juanito Bonett? ¿Tu pareja, en la casa de antigüedades, en la vía de Victoria Station, cuyo nombre no me viene en el recuerdo? Si dispones de tu tiempo a libertad, escríbeme muy largo, a rubinhernan@gmail.com, pienso que es lo más correcto, para no emplear las páginas del blog en asuntos personales, aunque, creo, que nuestras vidas, a estas alturas de nuestras edades, ya son lectura para los jóvenes. Ahora tengo 70 años, cumplidos el pasado 15 de septiembre, Día de Nuestra Señora de los Dolores, mi Patrona. Hasta pronto. Te dejo un abrazo, extensivo hasta los lectores, a quienes no considero intrusos, sino buscadores de conocimiento, el que se encuentra en cada uno de nosotros. Amo y respeto a Gabriel García Márquez por su discurso ante las Academias de la Lengua Española, en Guadalajara de México, hace apenas unos años: Botella lanzada al Mar de las Palabras, en el que advierte que había que acabar con la gramática antes de que la gramática acabase con nosotros, porque muchísima de la memoria del mundo ha desaparecido, porque no existió en el texto escrito, al que una gran mayoría de personas teme porque considera que no lo hace gramaticalmente correcto. En homanaje a ti, como lector abierto a todo, hago saber que fuiste tu, José María, quien me hizo conocer a García Márquez, en la primera edición de Cien años de soledad, en 1968, fuiste tu quien insistía cada día en que la leyese y lo rechazaba porque sólo me interesaba la ensayística, y no la novelística y un día, pasamos por la librería en Charing Cross en donde vendían el libro y me llevaste a leerlo "por encima", entonces me asombré ante aquella maravilla de obra literaria y me lo regalaste. Luego de leerlo muchas veces comencé a regalarlo a todos mis amigos y una vez, en Pennsylvania State University, en 1977, le dije al editor de la revista mensual de la televisora de la Universidad,WPSX-TV Canal3, Gary Stover, que para mí, Ciern años de soledad era la Ilíada y la Odisea de nuestra América. Gary, asombrado, me dijo que él opinaba igual, pensando que también lo era de la América anglosajona. En esto, y ante los 40años de ese libro fantástico, hago un reconocimiento a Gregory Rabassa, su traductor al inglés, de cuyo trabajo el Gabo dijo, en su programa de televisón mexicano,circa 1980s, que era mejor que en español, porque la palabra "solitude", era mucho más completa que "soledad", en tanto lo soledad intrínseca del ser humano ante el universo al cual ha de enfrentarse al final. De aquello se hizo eco Time Magazine (tengo el dato bibliográfico, si interesase a alguien), y Rabassa fue felicitado por sus colegas y amigos, ante lo cual dijo que no era un elogio para él, sino para la lengua inglesa. Por cierto, que Cien años de soledad es la novela más vendida en lengua inglesa, y William Shakespeare, el autor que más dinero en dólares produce anualmente (también tengo los datos, o fuentes de tales informaciones), ¿por qué será?, pregunto intencionalmente... En mi opinión, es así porque escribieron en "habla", la lengua del común, y no escribieron en "lengua", la lengua del intelectual arbitrada por la gramática. OJO, QUE NO ESTOY EN CONTRA DE LOS INTELECTUALES, ni menos, del INTELECTUALISMO, no estoy en contra de nada sino tal vez, en contra de "la pereza" y "el desinterés". Con esto termino, mediante estos asuntos, que por mi edad, nuestra edad, nos hacen como la Sabia Teodora y la Doctora de Oriente, de quien tengo una buena pista en Las Mil y Una Noches. Gracias, por dejar este recuerdo.
Hernán Rubin said...
Hoy vuelvo a ti, Juancho, agradecido por tu trabajo aquí en el blog, y por tu pensamiento portentoso con el que me has llevado a aceptar tu insinuación de la realidad surgida de entre la filofía y la poesía.Tienes razón, no hay sino esa realidad que insinúas de tal "alianza", y más, pienso que lo extiendes: la realidad, la verdad, está en la poesía.Voy a partir del inicio de tu discurso al respecto y copio y pego:"Cierta vez me preguntaba un amigo filósofo cuál sería la mejor manera de acercarnos a “la realidad”, a “la verdad” de las cosas, a su esencia. Después de un par de apretujones al mentón, como si éste fuera la ubre de la que saldría galactificado el pensamiento, le digo: sin duda, la poesía".Ana María Del Re, poeta venezolana, ha observado en la poesía aquello que también falta al filósofo, al final de todo sudiscurrir, inevitablemente, y por ello, sería mucho mejor para la filosofía aceptar de una sola vez lo que dices en cuanto a ACERCARNOS, a la realidad, a la verdad:No escribes el poema sino su nostalgiasu íntima penuriaAna María Del Re, 1990. Trazos. Cataluña: Barcelona Eudeba.No hace "realidad" el poeta, sino "nostalgia" de ella, la más "íntima penuria" de la realidad, como observa Del Re en el poema, subproducto de la poesía. Nuevamente, cito a Gillberto Merchán, 2006, el autor de "La invención de lo real", Caracas: Fondo Editorial IPASME. Esta vez lo hago en un trabajo suyo en publicación, sobre poder y poesía, y que para tu blog es una primicia:"La poesía, en tanto humano desbordamiento, no es un objeto más del mundo. Es parte de otro modo de realidad y al ostentar el poder de revelar el mundo, y de transmutarlo, la poesía sólo puede ser equiparada al amor, del cual no se distingue" (Gilberto Merchán, 2009, Poder y Poesía). Gracias, Juancho, por tu trabajo en el blog. Soy tu lector agradecido.
